Nacionalidad: China
Origen: Las primeras imágenes
de un Chow-Chow aparecen en un bajorrelieve chino de
hace 2000 años, pero su difusión en Europa se remonta
a la segunda mitad del siglo pasado. El Chow-Chow, de
hecho, fue llevado a Inglaterra por la marina mercante
inglesa junto a las mercancías más variadas, habiéndosele
ofrecido un ejemplar al príncipe de Gales, el futuro
Eduardo VII.
Descripción: De aspecto
leonino y porte noble y gallardo; cabeza ancha y cráneo
plano; hocico que se ensancha hacia los ojos y que se
adelgaza sin ser puntiagudo; trufa negra; ojos pequeños
y oblicuos, oscuros; orejas triangulares, erguidas,
vueltas hacia delante; la lengua, el paladar, las encías
y los labios deben ser obligatoriamente de color violáceo.
Tiene el pelo largo, abundante, denso con subpelo
lanoso. Su amplio collar le da el típico aspecto
leonino. Colores: rubio, rojo, crema, azul, negro, gris
plateado, raramente blanco, siempre unicolor. Las
manchas no están admitidas. La alzada del Chow-Chow
debe estar comprendida entre los 55 y 60 cm, pero nunca
debe estar por debajo de los 45,7. El pecho es ancho y
profundo; los riñones cortos y fuertes; la cola muy
rica de pelo, de porte caída sobre el dorso.
Carácter: En China, el
Chow-Chow era empleado para vigilar las típicas lanchas
de tres palos, así como vigoroso perro de trineo, para
el arrastre de los mismos; su carne se comía y también
se comerciaba con su piel. La triste situación de los
antecesores y por lo tanto la falta de afecto de un amo,
han ensombrecido el carácter de este bellísimo perro,
por lo que se muestra como un poco expansivo,
distanciado, indiferente al juego. Es de todas maneras,
un perro fiel, sincero, muy encariñado con el amo.
Soporta de mal grado la trailla y el bozal. En cambio es
educado, limpio y paciente.
Utilización: Es un perro
de compañía, adaptable a las personas tranquilas.
Requiere frecuentes cepillados, especialmente en las épocas
estivales. En el pasado fue empleado como perro de
guarda, cazador de lobos y para el arrastre de trineos.
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