Nacionalidad: Gales.
Origen: Su origen no
se halla registrado. Posiblemente procedan de los
perros vikingos, así que debieron ser
introducidos en Gales por los celtas. Quizás
sufrieron alguna influencia de los perros nórdicos
y algunos otros pastores británicos. En el siglo
XIX fue constantemente cruzado con el Corgi galés
Pembroke, al que se asemeja mucho, aunque desde
1934 se les ha considerado sin ningún género de
dudas como dos razas diferentes. En 1933 el duque
de York (el futuro Jorge VI, Rey de Inglaterra) lo
introdujo en el Palacio de Buckingham.
Descripción: El
Corgi galés Cardigan es muy similar al Corgi galés
Pembroke. Ambos son pequeños, bajos y robustos y
tienen las patas cortas y fuertes. El Cardigan
tiene la cola más larga y tupida. Orejas grandes
y rectas, ojos oscuros y vivos y hocico
puntiagudo. Pelaje: corto (o mediano) y de textura
dura. Color: en realidad cualquiera, siempre que
no domine el blanco.
Carácter: Los
Cardigan son infatigables, enérgicos e
inteligentes, a la vez, graciosos y alegres. Son
perros fieles que profesan un gran afecto por sus
amos, de ahí que sean buenas mascotas y compañeros.
Son también muy orgullosos y continuamente
cuestionan su posición en la jerarquía familiar.
Utilización: Son
originariamente perros de rebaño y de guarda. En
las granjas muerden a los toros rebeldes (y se
agachan cuando éstos dan coces), conducen a las
vacas, matan a las ratas y vigilan la zona. También
son muy utilizados para la vigilancia de los
corderos. Su tamaño e inteligencia le hace
asimismo propicio para la vida en apartamentos.
Cuidados: Deben
hacer mucho ejercicio para mantener la línea, y
también deben tener un aseo regular. Si se les
trata con cariño profesan verdadera adoración
por los amos, quienes deben mostrarles cada vez
que ellos lo pidan cuál es su posición en la
familia. No hay que otorgarles, no obstante, más
importancia de la que tienen.
Alimentación: Las
necesidades alimenticias, en ración de
mantenimiento, varían de 700 a 870 Kcal. diarias.
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