Nacionalidad:
Francia.
Origen: Su origen
se remonta a la época de los celtas que lo usaban para guardar
tesoros y para la caza mayor. En la Edad Media se conocían dos
clases de este perro: uno el "perro carnicero" y el
otro el "perro turco", entrenados para la lucha con
osos, toros y otros perros. Más tarde se le utilizó como
guarda de la casa y castillos. En Burdeos, a finales del siglo
XIX, se creía que la raza había desaparecido, volviéndose a
desarrollar actualmente
Descripción:
Coloso y fuerte, el Dogo de Burdeos tiene la cabeza corta y
ancha, con la mandíbula inferior adelantada. El hocico es
puntiagudo o largo. Los ojos son ovalados y separados, de color
avellana u oscuros. Orejas péndulas. Cuello corto y con papada.
De lomo recto y ancho, recogido por un pecho fuerte y profundo,
de vientre bien levantado. Cola fuerte en la base y afilada, es
llevada péndula. De pelaje corto, liso y fino, color caoba,
leonado o gris.
Carácter: Es
tranquilo y equilibrado, muy apegado a su amo y su familia, es
cariñoso, reservado con los extraños y neutro con ellos cuando
está su amo, al que le muestra su cariño y fidelidad. Manso y
paciente con los niños, a los que quiere y protege. Detesta la
soledad y la inacción y nunca se muestra espontáneamente
agresivo.
Utilización: Es
un excelente perro casero, para la granja y la familia,
guardando muy bien a su amo y propiedades.
Cuidados: Necesita
espacio suficiente para vivir y una educación constante y cariñosa.
Es suficiente el tono de voz con que se le eduque para que sepa
lo que está bien y lo que está mal. La aspereza y la dureza lo
alterarán considerablemente.
Alimentación: El
peso medio de los machos se sitúa entre los 65 y 75 kg. Un
adulto de vida más o menos sedentaria necesita unos 500 g. de
carne al día, que no representa más del 40% de la ración
total, completada con arroz cocido, verduras para asegurar un
buen funcionamiento intestinal, vitaminas, minerales y aceite
vegetal que te aportarán grasas insaturadas. Como podemos
constatar, la nutrición canina está hoy tan avanzada como la
dietética humana, con la ventaja de no tener que variar cada día
los menús: el Dogo de Burdeos, como los otros perros, acepta
perfectamente el mismo plato cada día a lo largo del año.
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