Nacionalidad:
Alaska.
Origen: Apareció
hace unos 2.000 años en una región del norte
de Siberia. En 1909 un comerciante de pieles
ruso lo introdujo en Alaska para que participara
en las carreras de trineos. A partir de los años
70 fueron ganando popularidad en Europa.
Descripción: El
Husky (Chukchi, significa ronco) siberiano,
fuerte y gracioso a la vez, posee un andar
característico. La cabeza es redondeada y
aguzada, posee un porte distinguido. Orejas
erguidas con puntas redondeadas, ojos oblicuos,
de color pardo o azul (a veces tienen un ojo de
cada color). El pecho es profundo y los riñones
fuertes. Los pies tienen plantas sólidas y
pelos tupidos entre los dedos. La cola va alta o
replegada sobre el lomo cuando no trabaja.
Pelaje: tiene una capa externa espesa y
uniforme, capa interna tupida y lanosa. Color:
están permitidos todos los colores y todo tipo
de marcas, aunque los más normales son los
tonos lobunos (grises y blancos).
Carácter: El
Huski siberiano es un perro obstinado e
independiente, que aprende con rapidez, aunque
no siempre esté dispuesto a obedecer. Con su
familia es cariñoso y con los extraños es
amigable. Le atraen los niños. Ágil, rápido y
resistente, tiene la buena cualidad del orden.
No tiene pretensiones y se adapta bien al clima
templado, aunque no está hecho para la ciudad.
Más bien aúlla que ladra.
Utilización: Su
mayor utilidad es la de tirador de trineos, pues
es rápido y resistente. No es buen perro casero
debido a su pasión por las carreras y a su
desarrollado instinto cazador. Tampoco es
adecuado como perro guardián.
Cuidados: Su
pelaje requiere un aseo moderado, que se verá
intensificado durante la época de muda. Su carácter
dócil facilita la educación y aún más su
tendencia al orden y la limpieza. Necesita mucho
ejercicio y un clima que no sea cálido en
exceso.
Alimentación: Es
un perro al que le gusta el pescado. En su dieta
no deben faltar las materias grasas, debido al
consumo de energías a que está siempre
expuesto, especialmente en invierno.
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