Nacionalidad:
Irlanda.
Origen: Nació de
una vieja raza irlandesa y fue utilizado durante
siglos para la caza del lobo y el alce, siendo
también el acompañante de jefes y reyes. La
raza fue casi extinguida durante el siglo XIX,
pero en 1.860 el Capitán Graham recreó la raza
cruzando los últimos ejemplares con dogos
alemanes.
Descripción: Rústico
y fuerte, el Lebrel Irlandés tiene una cabeza
de hocico puntiagudo. Los ojos son oscuros y las
orejas llevadas en rosa. El cuello arqueado y
sin papada. El cuerpo es poderoso y el pecho
profundo, de lomo largo y recto, de riñón
arqueado y recogido por un vientre no demasiado
alto. Los miembros son fuertes y altos. La cola
está bien poblada. Pelaje : Pelo áspero y
mediano. Color : Gris bajo las mandíbulas,
blanco puro o leonado.
Carácter: Dotado
de un gran valor y de una fuerza temible. Es
obediente y reflexivo, dedicado a su amo con
absoluta devoción. Dotado de una gran paciencia
para estar y jugar con los niños.
Utilización: Prácticamente
ya no se utiliza como perro de caza, sino como
perro guardián por su eficacia y adiestramiento
en ataque, aunque es un gran perro de compañía
debido a su buen carácter y por ser tan bonachón.
Cuidados: Quien
quiera tener un Lebrel Irlandés de pura raza,
debe examinarlo cuidadosamente y mirar su
procedencia. Necesita espacio suficiente para
moverse en casas y terrenos. Los perros jóvenes
de esta raza no deben realizar esfuerzos
excesivos hasta que sus huesos estén maduros,
siendo necesario que su alimentación sea de
primera clase. No es un especialista en las
carreras.
Alimentación: De
400 a 500 g de carne al día, con arroz bien
cocido y verduras.
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